La sequía golpea al agro y el secreto para resistir está bajo el suelo




Expertos destacan la importancia de cuidar la salud del suelo para enfrentar los cambios del clima.
La temporada seca en la Sierra ecuatoriana pone a prueba a miles de productores agrícolas que buscan proteger sus cultivos. Durante agosto y septiembre, las condiciones más secas aumentan los riesgos para plantas como papa, maíz, quinua, cebolla y hortalizas.
Aunque la falta de lluvias suele ser la principal preocupación, el suelo cumple un papel clave para conservar el agua disponible. Un terreno con buena estructura, materia orgánica y cobertura vegetal puede ayudar a que los cultivos tengan mejores condiciones durante los periodos secos.
Según los boletines agroclimáticos del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI), en varias zonas agrícolas predominan condiciones de humedad superficial seca y muy seca. Esto puede afectar la germinación y el desarrollo inicial de los cultivos.
Cuando el suelo pierde humedad, las plantas tienen más dificultades para acceder a nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio. Además, las raíces pueden crecer con mayor dificultad y disminuir procesos importantes como la fotosíntesis.
El impacto puede aparecer antes de que las hojas muestren señales visibles. Entre las alertas tempranas están la reducción de nuevas hojas, menor desarrollo de raíces, pérdida de firmeza y disminución del vigor de la planta.
Los primeros centímetros del suelo son una zona clave para la producción, especialmente cuando la semilla empieza a despertar y formar sus primeras raíces. En esa etapa, la falta de humedad puede provocar emergencias irregulares o pérdida de plantas.
Algunas prácticas pueden acelerar la pérdida de agua, como dejar el suelo descubierto, realizar una labranza excesiva o aplicar riegos poco eficientes. Estas acciones favorecen la evaporación y afectan la estructura del terreno.
Frente a este escenario, mantener residuos vegetales sobre la superficie, incorporar materia orgánica y evitar que el suelo permanezca desnudo son medidas que ayudan a conservar la humedad por más tiempo.
La salud del suelo se convierte en una herramienta importante para la agricultura sostenible. Un suelo sano puede captar, almacenar y liberar agua de acuerdo con las necesidades de los cultivos.
La tecnología también toma fuerza en el campo con herramientas como sensores de humedad, estaciones meteorológicas conectadas y plataformas digitales. Estas soluciones permiten monitorear las condiciones del terreno y tomar decisiones más oportunas.
Cada litro de agua que el suelo logra conservar representa una oportunidad para reducir riesgos y proteger la productividad. Un mejor manejo de la humedad puede ayudar a estabilizar los rendimientos y disminuir costos operativos.
BASF recomienda mantener los suelos cubiertos, monitorear la humedad disponible, aplicar prácticas de manejo integrado del cultivo y consultar información agroclimática para anticipar riesgos durante los meses más secos.
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