¿quién mismo puede sacarnos del estancamiento?




Ambato y la pregunta incómoda: ¿quién mismo puede sacarnos del estancamiento?
Ambato se está preparando, otra vez, para mirar nombres, caras conocidas, promesas recicladas y posibles sorpresas. Aunque todavía nada está oficialmente cerrado, en el ambiente político ya suenan cinco perfiles con alto nivel de reconocimiento ciudadano y otros sin tanto reconocimiento; aunque falta mucho para poner el punto final: Luis Amoroso Mora, Javier Altamirano, Diana Caiza, Alex Valladares y Lisette Naranjo Herdoíza.
Cinco nombres. Cinco historias distintas. Cinco formas de vender esperanza. Y una sola ciudad esperando que alguien, por fin, le tome el pulso de verdad. En este posible escenario hay de todo: continuidad, retorno, juventud, experiencia, estructuras políticas prestadas y rostros nuevos que podrían entrar con fuerza.
Luis Amoroso Mora es uno de los nombres que vuelve a sonar. Fue alcalde, ya compitió después y perdió dos veces: una frente a Javier Altamirano y otra frente a Diana Caiza. Entonces la pregunta cae por su propio peso: ¿Amoroso todavía tiene oportunidad real de ganar o solo quiere una campaña más? Su edad también pesa. No por discriminar, sino porque Ambato necesita ritmo, calle, reacción, lectura social y capacidad de conectar con una ciudad que ya no es la misma de hace diez años.
Además, públicamente no está claro por qué partido iría. Ya estuvo con Avanza y también con RETO. Y cuando alguien cambia de camiseta más de una vez, la ciudadanía tiene derecho a preguntar: ¿es proyecto de ciudad o simple cálculo electoral? También queda otra duda incómoda: si vuelve a buscar la Alcaldía, ¿vuelve libre o vuelve debiendo favores?
Javier Altamirano también conoce muy bien el camino electoral. Fue candidato dos veces antes de llegar a la Alcaldía. En la tercera ganó. En la cuarta perdió. Y esta posible quinta candidatura lo pondría otra vez en la pelea. Altamirano tiene algo que no se puede negar: experiencia. Pero también carga con el desgaste de haber gobernado en tiempos durísimos.
Le tocó un paro nacional antes del COVID-19, la pandemia, otro paro en pandemia, conflictos sociales y hasta el paro de transportistas por la subida del pasaje. Su administración vivió una ciudad en permanente tensión. Eso explica parte de sus dificultades, sí. Pero no borra todo. Su comunicación inicial fue complicada, fría, distante. Muchos ambateños nunca lograron entender qué quería hacer, hacia dónde iba o cuál era su gran plan. Y cuando un alcalde no comunica bien, aunque trabaje, parece que no avanza.
Altamirano iría con su propio movimiento, Solidariamente. Eso le da estructura, pero también lo encierra en su propio pasado. Hoy ya no tiene el mismo arrastre. Ha perdido adeptos. Y si quiere volver, tendrá que convencer a una ciudad que ya lo vio gobernar y que todavía se pregunta si lo suyo fue mala suerte, mala comunicación o falta de visión.
Diana Caiza, en cambio, representa la opción de continuidad. Es la alcaldesa actual y, si decide ir por la reelección, tendrá una ventaja clara: el poder de estar en funciones. Pero también tiene un problema serio: su comunicación no logró conectar con una parte importante de Ambato. Hay sectores que no sienten su gestión, no la entienden o simplemente no la ven.
A eso se suma la pérdida de socios políticos. Gobernar sola o con menos respaldo siempre cuesta. Y en política, cuando los aliados empiezan a bajarse del bus, la ciudadanía se pregunta si el chofer sabe a dónde va.
Pero con Caiza también hay que decir algo que algunos pasan por alto: su silencio puede jugarle a favor. Ha trabajado en zonas donde antes casi no llegaban las obras. En sectores históricamente olvidados, donde no siempre están las cámaras ni los opinadores de café, puede haber una base silenciosa que vuelva a sorprender. Su reto será demostrar que no solo hizo obras escondidas, sino que tiene una visión completa para toda la ciudad.
Alex Valladares aparece como una figura joven, con recorrido y con potencial. Fue intendente y tuvo dos períodos como concejal: primero por la Lista 1 MAS y luego por Solidariamente. Ahora no se sabe con certeza qué partido lo acogería para una posible candidatura a la Alcaldía, aunque extraoficialmente se habla de la Izquierda Democrática.
Su caso es interesante porque puede vender renovación sin ser improvisado. Ya conoce el Concejo, ya ha estado en la función pública y tiene edad para conectar con una generación que está cansada de ver siempre a los mismos. Pero su mayor riesgo está en quiénes se suban a su proyecto. Si se rodea bien, puede crecer. Si se le pegan los mismos de siempre, esos que huelen candidatura y corren como moscas a la miel, puede perder frescura antes de empezar.
Valladares podría dar una sorpresa. Pero para eso necesita algo más que juventud: necesita equipo, propuesta, carácter y distancia de los oportunistas.
Y aparece también Lisette Naranjo Herdoíza, un rostro nuevo en la política electoral. No ha participado antes en elecciones, pero sí tiene trayectoria pública por haber manejado durante varios años la Fiesta de la Fruta y de las Flores, la fiesta más importante de los ambateños. Eso no es poca cosa. Organizar la FFF implica gestión, contactos, presión, exposición y trato con distintos sectores.
Su posible candidatura por ADN, el partido de gobierno, podría darle una ventaja competitiva fuerte. En política, tener el respaldo del poder nacional ayuda: puede sumar estructura, recursos, visibilidad y discurso.
Lisette podría representar un cambio para Ambato. Pero tendrá que demostrar rápido que no es solo una cara amable con partido fuerte detrás. Y tiene el mismo problema que otros candidatos, esperemos que no se sumen oportunistas.
Entonces volvemos al inicio: ¿qué mismo necesita Ambato?
¿Necesita experiencia o renovación? ¿Continuidad o cambio? ¿Un exalcalde que vuelva, una alcaldesa que siga, un joven que sorprenda o una figura nueva con respaldo nacional y local?
Tal vez la respuesta no está en la edad, ni en el partido, ni en quién tenga más gigantografías. Ambato necesita alguien que deje de administrar la ciudad por pedazos. Alguien que piense en movilidad sin olvidarse de los barrios. Que hable de seguridad sin hacer show. Que haga obra sin usarla como propaganda eterna. Que entienda el mercado, el campo, el comercio, la cultura, la juventud, la industria y el caos urbano que vivimos todos los días.
Ambato necesita una Alcaldía que deje de improvisar y empiece a planificar. Que deje de apagar incendios y empiece a construir futuro.
Por: Miguel Cabrera
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