Nanopartículas sacuden la lucha contra el Alzheimer y mejoran memoria




El resultado emociona, pero la investigación sigue en fase animal y todavía no se ha probado en personas
Un grupo de científicos logró frenar y revertir síntomas parecidos al Alzheimer en ratones con una terapia de nanotecnología. El trabajo fue liderado por investigadores del Instituto de Bioingeniería de Cataluña y del West China Hospital de Sichuan University, con apoyo de colaboradores del Reino Unido. La propuesta usa nanopartículas supramoleculares diseñadas para actuar como tratamiento por sí mismas. Estas partículas fueron creadas para ayudar a que el cerebro vuelva a limpiar residuos tóxicos. El foco del equipo estuvo en la barrera hematoencefálica, que controla qué entra y qué sale del cerebro. Según la investigación, esa barrera se altera en el Alzheimer y eso favorece la acumulación de proteínas dañinas. Los autores apuntaron especialmente al beta amiloide, una proteína asociada a las placas del Alzheimer. Para mover esa basura fuera del cerebro, las nanopartículas buscaron reactivar una ruta de transporte ligada a la proteína LRP1. El estudio fue publicado en la revista Signal Transduction and Targeted Therapy. La noticia ha llamado la atención porque plantea una vía distinta a muchos tratamientos que atacan placas de forma directa.
En los experimentos, los ratones recibieron tres dosis y los efectos aparecieron rápido. La nota difundida por IBEC indica que hubo una fuerte reducción del beta amiloide dentro del cerebro poco después de la inyección. Los científicos siguieron a los animales durante meses con pruebas de conducta y memoria. En uno de los ensayos, un ratón tratado a los 12 meses fue evaluado seis meses después. Para entonces, su comportamiento se parecía al de un ratón sano y más joven. El artículo científico también reporta mejoras importantes en aprendizaje espacial y memoria, con resultados comparables a los de ratones silvestres. Aun así, hay un dato clave que no se puede perder de vista: el avance sigue en fase animal. La propia publicación aclara que muchos tratamientos que funcionaron en ratones luego fallaron en ensayos clínicos con personas. Pese a esa cautela, el hallazgo abre una puerta esperanzadora en una enfermedad que, según la OMS, afectaba a 57 millones de personas en el mundo en 2021. Por ahora, la promesa está en el laboratorio, pero el resultado ya puso a hablar a la ciencia.
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